El Tango no es solo el Tango Argentino
Alrededor del 1800 muchos europeos emigraron a América del Sur huyendo de la guerra en Europa. Si bien, al principio todo era maravilloso, no tardaron en percatarse de que la vida en otras regiones también puede ser muy dura. En los vastos campos, no todo era color de rosa. Por ello se mudaron a las ciudades, donde, sin embargo, escaseaban los puestos de trabajo y reinaba un fuerte desempleo. Es sabido que la música es un gran medio para exteriorizar sentimientos, que puede perfeccionarse con la ayuda de los movimientos de la danza. Así nació el Tango. Nos encontramos en el año 1880. En sus orígenes, el Tango se bailaba en los patios de los edificios y en los callejones de Buenos Aires, Rosario y Montevideo. Algún tiempo después, también en los locales públicos. A principios del 1900, alrededor del 1911/12, el Tango experimenta unos nuevos aires de libertad, reflejando sentimientos de amor, deseo, sensaciones y emociones. No en vano se puntualiza en la cubierta de un CD de Julio Iglesias: "TANGO - La expresión vertical de un deseo horizontal". Sin embargo, esta nueva libertad desapareció rápidamente al prohibirse el Tango como baile, principalmente por parte de la Iglesia, pero también en 1914 cuando el Kaiser Guillermo II prohibió a sus oficiales que bailaran Tango vistiendo el uniforme militar. Pero los sentimientos se resisten a la opresión y el Tango fue ganando en popularidad. En 1926, Rodolfo Valentino, en su película "Los cuatro Caballeros del Apocalipsis", ofreció una versión melodramática y teatral del Tango. Luego, a mitades de los años 30, el Tango fue introducido “en Sociedad'.Y este es el Tango que conocemos todos; el que se baila como uno de los 5 bailes estándar en las competiciones y el que se enseña en las escuelas de baile. El "nuevo" Tango requiere - en contraposición al "viejo" - mucho espacio. Es más marcado, más rápido, e introduce muchos movimientos capitales.

